Dios ama a sus hijos…

Me es imposible aguardar
más, al resplandor del camino de Coral

Acallando angustiosa la ruta,
en silencio al peso de su cuerpo, chiquitito
hoyando la arena desde aquella
pálida luz turquesa.

Tal vez, con lejana mirada
descubra
los lazos ocultos que tiene la selva.

Oda al invierno que se va!

Tal vez, diga:

-Un “calorcito” en mi corazón
cual suave brisa,
como mensajeros alados
vinieron a restaurar mi memoria-

y en ese entonces
y sólo en ese entonces
a lo lejos, entre verdes hojas
se escucha un ritmo:

Bam, bam, Bum!, bam

 (…Buen viaje a la Isla)

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