Letra Veintitrés…

He esperado casi una vida por tu amor, pero no románticamente. Ni de manera remota existe palabra alguna que describa lo que siento por vos. Sólo sé de las cosas del presente, lo que siento cuando te tengo cerca; lo que reconozco entre reflejos cuando distingo tu rostro antiguo, tu mirada directa que atraviesa aquellos tiempos, tus dolores que son los míos, el riesgo de la soledad infinita, las angustias del silencio sepulcral que hemos tenido que padecer.

Me embarga una impaciencia tremenda, una locura increíble por tenerte junto a mí: Ya, ¡Ahora mismo!! y a la vez… Como gran y sabio consejo del los misterios que tiene el universo reservado: Recibo la orden de detener cualquier impulso, de apaciguar la impaciencia que experimento febril en mis finitas carnes: Pues te he encontrado ahora, y no quiero perderte otro siglo más, deberé ser paciente, cauto, aunque la amarga existencia tarde en cuadrar los signos nuevamente bajo su rueda infinita, bajo la cuenta de las piedras de jade que colgué en tu cuello algún día lejano, en otro lugar también lejano, como prueba de mi amor; para equilibrar la siguiente vuelta del caos. El abismo ya acordó en ello, los cielos dan su venia en condición. La era de los hombres tendrá que ceder antes de nosotros y después de nosotros. y si no nada, sin nada entonces todo…

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